El caballero se despreocupó inmediatamente del tema y volvió a sus antiguos hábitos de melancólica ensoñación. Con mi tendencia permanente a la abstracción, le acompañé en su humor. Continuamos ocupando nuestras habitaciones en el Faubourg Saint Germain y nos ocupamos del presente, dejando de lado toda preocupación por el futuro, reduciendo a sueños el triste mundo que nos rodea.
Edgar Allan Poe.
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