lunes, 21 de noviembre de 2011

La lluvia habia ablandado la tierra, pero aun así, el bufón tardó el resto del día en cavar un hoyo de profundidad suficiente. Cuando terminó, la noche habia caido, y tenía las manos ensangrentadas y llenas de ampollas. Brienne envainó a guardajuramentos, cogió en brazos a Dick Crabb y le llevó al agujero. Su cara un espectáculo aterrador.

- Siento no haber confiado en vos. Ya no sé confiar.
<<El muy idiota lo va a intentar ahora, mientras le doy la espalda>>, pensó mientras se arrodillaba para depositar el cadaver.

Oyó la respiración jadeante medio segundo antes de que Podrick gritara para alertarla. Shagwell tenia una piedra puntiaguda en una mano. Briende tenía el puñal en la manga.
El cuchilo gana casi siempre a la piedra.
La aprató el brazo de golpe y le clavó el acero en las entrañas.

-Ríete -le rugió. Sin embargo, el bufón gimió- Ríete -le repitío al tiempo  que le agarraba la garganta con una mano y le apuñalaba el vientre con la otra- ¡Ríete!

Lo siguió repitiendo, una y otra vez, hasta que tuvo la mano manchada de rojo hasta la muñeca y el hedor de la muerte del bufón  amenazaba con asfixiarla. Pero Shagwell no se rio. Los sollozos que oía Brienne eran los suyos propios. Cuando se dio cuenta, tiró  a un lado el puñal, temblorosa


la verdad no es interesante

-yo me sentiría más feliz si unos cuantos muchachos destruyeran convenientemente la imprenta- dijo

- eso llamaría la atención - dijo un sillón-. y el Times quiere atención .El... escritor ansia que se fijen en él.

- oh, bueno, si insiste usted...

- ni se me ha pasado por la cabeza insistir. Pero el Times se hundirá- dijo el sillón, y aquel  era el sillón al que los demás sillones escuchaban- ese joven es un idealista. Todavía no ha descubierto que lo que es de interés público no es lo que le interesa al público.
-¿cómo dice?

- Quiero decir, caballeros, que probablemente la gente piense que ese joven está haciendo un buen trabajo, pero lo que comprar es el Inquirer. Las noticias que trae son más interesantes. ¿Alguna vez le he contado, señor Slant, que una mentira es capaz de dar la vuelta al mundo antes de que la verdad tenga tiempo de ponerse las botas?



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