Caminar por la ciudad atento a los rostros, a la manera de situarse, también aquí, bajo un cielo del que hace tiempo los dioses emigraron, dejandonos la fria y dura soledad del hombre moderno, o del que hemos sido. Quizás, si esos muchachos que buscan en un juego de ordenador o en una película de vampiros a los heroes de hoy estudiasen la expresión de su padre cuando, derrotado, vuelve a casa tras verse rechazador para un trabajo, la de su madre reventada tras lidiar afuera y dentro con la vida, la del hermano mayor que hace la maleta para jugarsela lejos, allí donde consiga un trabajo y un salario dignos, comprendieran que los heores no han muerto, sino que siguen vivos, muy cerca. Entre nosotros. Esperando una palabra de reconocimiento y el afecto de una sonrisa.
Que grande... Arturo Perez-Reverte
No hay comentarios:
Publicar un comentario