lunes, 21 de noviembre de 2011

La lluvia habia ablandado la tierra, pero aun así, el bufón tardó el resto del día en cavar un hoyo de profundidad suficiente. Cuando terminó, la noche habia caido, y tenía las manos ensangrentadas y llenas de ampollas. Brienne envainó a guardajuramentos, cogió en brazos a Dick Crabb y le llevó al agujero. Su cara un espectáculo aterrador.

- Siento no haber confiado en vos. Ya no sé confiar.
<<El muy idiota lo va a intentar ahora, mientras le doy la espalda>>, pensó mientras se arrodillaba para depositar el cadaver.

Oyó la respiración jadeante medio segundo antes de que Podrick gritara para alertarla. Shagwell tenia una piedra puntiaguda en una mano. Briende tenía el puñal en la manga.
El cuchilo gana casi siempre a la piedra.
La aprató el brazo de golpe y le clavó el acero en las entrañas.

-Ríete -le rugió. Sin embargo, el bufón gimió- Ríete -le repitío al tiempo  que le agarraba la garganta con una mano y le apuñalaba el vientre con la otra- ¡Ríete!

Lo siguió repitiendo, una y otra vez, hasta que tuvo la mano manchada de rojo hasta la muñeca y el hedor de la muerte del bufón  amenazaba con asfixiarla. Pero Shagwell no se rio. Los sollozos que oía Brienne eran los suyos propios. Cuando se dio cuenta, tiró  a un lado el puñal, temblorosa


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total